De hecho, algunas de las recompensas que los niños más recuerdan son sorprendentemente sencillas: elegir la cena, acostarse un poco más tarde, decidir qué ve la familia o tener veinte minutos con mamá o papá sin interrupciones.
La razón es simple. Una recompensa vale por lo que representa: poder elegir, atención, independencia, novedad o conexión.
Aquí tienes 30 ideas que cuestan poco o nada.
Elegir y decidir
- Elegir la cena de hoyDeja que tu hijo elija el plato principal entre unas cuantas opciones realistas.Con los más pequeños suele funcionar mejor ofrecer dos o tres opciones que preguntar «¿Qué te apetece?» sin más.
- Elegir la peli familiarDurante una noche, el mando es suyo.Pon los límites antes: por ejemplo, que sea adecuada para su edad y esté en una plataforma que ya tengáis.
- Poner la música en el cochePara un adulto, un privilegio diminuto. Para un niño, uno sorprendentemente grande.
- Ser el DJ de la cenaQue prepare una minilista de canciones para todos.
- Elegir el plan del fin de semanaParque, bici, playa, un juego de mesa, hornear algo: lo que encaje en vuestra familia.
- Elegir el desayuno de mañanaTortitas un martes emocionan mucho más que tortitas un domingo.
- Elegir sitioSu silla favorita en la mesa, el mejor rincón del sofá u otro sitio «VIP» inofensivo.
- Organizar la tardeDale una franja de tiempo y deja que decida el orden: cena, juego, baño, peli, cuento.Los límites siguen siendo del adulto. Dentro de ellos, el niño elige de verdad.
Tiempo extra
- Acostarse 20 minutos más tardeFunciona mejor como privilegio ocasional que como algo de cada noche.Evítalo cuando al día siguiente toca madrugar.
- Un cuento más antes de dormirSencillo, tranquilo y especialmente bueno para los más pequeños.
- Tiempo extra de juegoEn lugar de premiar con pantallas sin límite, define bien la cantidad.Por ejemplo: «20 minutos más de Minecraft».
- Una mañana sin prisasEl fin de semana, deja que se quede más rato en pijama o que desayune en la cama.
- Diez minutos de charla antes de dormirSin móviles. Sin tareas. Solo diez minutos más juntos.
Tiempo a solas con mamá o papá
- Una minicita con mamá o papáUn paseo, un chocolate caliente, ir a la panadería o sentarse en algún sitio a charlar.No hace falta gastar para que sea especial.
- Elegir un juego para jugar juntosLo importante es que el adulto juegue de verdad.
- Hornear algo juntosQue sea tu hijo quien elija qué preparar.
- Un paseo al atardecerLinterna opcional.
- Construir algo juntosLEGO, cartón, un dibujo, una cabaña de mantas o un pequeño proyecto de bricolaje.
- Veinte minutos de «tú eliges»El niño decide qué hacéis juntos, dentro de unos límites razonables.El móvil, lejos.
Privilegios del día a día
- Desayuno para cenarA veces la recompensa es saltarse la rutina.
- Comer en un sitio distintoUn pícnic en el suelo, cenar en el balcón o bocadillos en el parque.
- Usar la taza o el plato «especial»Los niños pueden dar una importancia sorprendente a los pequeños rituales.
- Librarse de una tarea pequeñaNo de todas sus responsabilidades: solo de una, acordada antes.
- Noche de peli en pijamaFunciona aún mejor con palomitas y mantas.
- Ser el fotógrafo de la familiaQue haga las fotos de una excursión.
- Elegir el postreOtra vez, el adulto puede marcar las opciones.
Experiencias
- Pícnic al atardecerLlevad algo de picar a un sitio cercano y mirad cómo cambia el cielo.
- En bici a un sitio nuevoLa novedad importa más que la distancia.
- Un parque infantil que no conocéisNuevo no tiene por qué significar caro.
- Aventura misteriosaDile solo qué ponerse y a qué hora salís.La «aventura» puede ser simplemente un parque nuevo, una biblioteca, la playa o una cafetería.
¿Qué hace que una recompensa sea buena?
Las mejores recompensas suelen ser:
- concretas;
- realistas;
- fáciles de cumplir para el adulto;
- adecuadas a la edad del niño;
- algo que el niño valora de verdad.
Lo último es clave.
Lo que a un adulto le parece emocionante no tiene por qué emocionar al niño.
Pregúntale. Puede que te sorprenda.
Cumple lo prometido
Si un niño gana o recibe un privilegio, evita convertirlo en algo que puede desaparecer más tarde por un error que no tiene nada que ver.
Una promesa funciona mejor cuando sigue siendo una promesa.
Los límites y las consecuencias pueden seguir existiendo; simplemente no hace falta reescribir un acuerdo que ya está hecho. Por eso cada pack incluye dos reglas sencillas que se acuerdan antes de usar la primera carta.
Convierte los privilegios en cartas
Una forma sencilla de que las pequeñas recompensas se sientan más reales es escribirlas en cartas.
En lugar de oír:
«A ver si un día hacemos noche de peli».
el niño tiene algo concreto:
TÚ ELIGES LA PELIEsta noche eliges la película familiar.
Ese pequeño cambio hace que el privilegio sea visible, fácil de entender y divertido de guardar para el momento justo.
Fuentes